El problema de las cosas rotas es que a veces no las arreglamos. Y no es por falta de conocimiento, simplemente no queremos hacerlo. Y las dejamos ahí en el rincón, acumulando polvo y sirviendo como adorno en nuestro paisaje, como si de verdad sirvieran de algo. Y un día, de la nada, caminando descalzos pisamos una de las partes rotas. Y duele. Y nos preguntamos si debemos tirar eso que rompimos. Y una vez más dejamos de lado la opción de repararlo... Se los digo yo que he vivido poco tiempo pero muchas cosas, todo lo que rompemos debe arreglarse al momento, porque si no lo hacemos pronto, nunca más lo haremos, y esas piezas rotas nos pueden causar mucho dolor en el futuro...

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