Porque te he visto reír, llorar, odiar, manejar, escuchar y cantar. He visto tus arranques de simpleza y tus muecas al enojarte.
Porque te he visto sin peinar, te he escuchado gritar y alzar la voz pidiendo paz. Porque conozco lo que te gusta y lo que no.
Porque aunque no te guste yo, te gustas tú, y eso es más de lo que la mayoría pueden decir.
Porque te he visto vivir. Por eso te amo.