Ya había encontrado a quien me completaba en todo sentido. Eras tú.
Te gustaba ir al cine tanto como a mí, cantar las canciones del momento, beber tequila derecho, abrazar poco pero bonito, desvelarte solo cuando valía la pena, cantar las de Chavela Vargas, bailar mal pero con ritmo, manejar, seguir manejando, el "cigui break", ver Los Simpsons todo el día comiendo palomitas, aventart palomitas en el cine, ir al autocinema, ir al teatro, ver a la gente pasar, viajar, tomar otro tequila, tuitear. Y todo estaba bien.
Me hacías tan feliz que me enamoré como nunca, y me aguanté mucho tiempo el decírtelo porque no quería arruinar lo que estábamos viviendo.. Y resistí que salieras con otras personas, que me hablaras de tus historias. Y todo estaba medianamente bien.
La culpa la tuve yo, un día el amor que te tenía era tan grande que no aguantaba, empecé a ponerte antes que a todas las otras personas de mi vida. Y algo no estaba bien.
Pero creo que lo que más me dolió fue lo que todos decían, que nos veíamos increíbles juntos, que éramos una pareja ejemplar. Todos pensaban que éramos novios, que debíamos estar juntos. Me llenaron la cabeza y el corazón con esas ideas, pero tú jamás cediste ante ellas. Y me frustré al saber que nunca pasaría algo así entre tú y yo. Yo era tu amigo. Tu mejor amigo. Solo eso. Y nada estaba bien.
Y decidí cortar por lo sano. O no. Destruí todo lo que tenía que ver con nosotros, borré fotos, rompí cartas, eliminé toda evidencia de esos momentos que compartimos porque me dolía amarte. ¿Pero qué culpa tenías tú de mi locura? Nunca me pediste que hiciera tanto por ti. No me obligaste a quererte. Incluso intentaste convencerme de que no te amara. Pero ya no podía con eso, porque en un punto empecé a ponerte como prioridad en mi vida, incluso antes de mí. Y todo estaba mal.
Hoy te extraño. Hoy y todos los días, a todas horas te pienso y me consumen las ganas de llamarte. Pero ya no quiero, ya no puedo, ya no debo ceder, como tú no cediste antes. Estoy vivo aunque no me guste y tengo que aprovecharlo, porque a pesar de que fuiste toda mi vida por tres años, a pesar de todas las cosas que vivimos juntos, debo sacar lo mejor de todo esto. Creo que algo ahí está bien.
Y puedo decir que contigo aprendí mucho de mí. Aprendí de todo lo que soy capaz de lograr, de las cosas increíbles que puedo hacer con la motivación correcta. Puedo sacar adelante proyectos enormes, sacar sonrisas inesperadas, viajar dos horas para tener cinco minutos de plática y un cigarro, puedo hacer planes improvisados, regalar los detalles con más significado y mantener la cordura en los momentos más difíciles. Supongo que eso está muy bien.
Y me voy a quedar con todos los momentos que tuvimos porque sé que tú no los quieres. Y en especial voy a sonreír mucho al recordarte manejando con tu capa de Superman, créeme que en ese momento el que volaba era yo.
Gracias por tantas cosas, espero que me recuerdes como yo quería que me vieras, el incondicional que dio todo para verte sonreír. Y también espero que sepas que no me enojé contigo, que el reclamo que te hice era mi pretexto para huir. Siempre amé tu libertad y no fue mi intención que creyeras lo contrario.
Fuck you un chingo, por toda la vida, porque voy a cumplir mi promesa de quedarme contigo para siempre, aunque sea en el recuerdo, o en una película, o en un Ted que habla, o en un caballito de tequila.
No me olvides, ni olvides la forma en que te amé.
P.S. Esto era lo que quería darte de cumpleaños, no el coraje que te hice pasar:
http://betomoran.blogspot.mx/2013/11/cumpleanos_6.html
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