jueves, 20 de marzo de 2014
Nunca digas siempre.
Vamos por la vida terminando cosas y personas y nos aferramos a creer que algún día todo empezará donde lo dejamos, porque el "nunca digas nunca" es parte de nuestra forma de entenderlo todo. Pero no vemos que hasta el vivir, que es un hermoso verbo, tiene que terminar. Y vivimos y morimos. Y amamos y nos decepcionamos. Y volvemos a amar y tal vez dure mucho o poco pero acaba como la vida y como los árboles y como las mentadas de madre de quien nos desprecia. Entonces, si todo acaba, ¿por qué nos acostumbramos a no decir "nunca"? Creo que sería más fácil entenderlo todo si aprendiéramos el "NUNCA DIGAS SIEMPRE".
jueves, 13 de marzo de 2014
A ti.
Ya había encontrado a quien me completaba en todo sentido. Eras tú.
Te gustaba ir al cine tanto como a mí, cantar las canciones del momento, beber tequila derecho, abrazar poco pero bonito, desvelarte solo cuando valía la pena, cantar las de Chavela Vargas, bailar mal pero con ritmo, manejar, seguir manejando, el "cigui break", ver Los Simpsons todo el día comiendo palomitas, aventart palomitas en el cine, ir al autocinema, ir al teatro, ver a la gente pasar, viajar, tomar otro tequila, tuitear. Y todo estaba bien.
Me hacías tan feliz que me enamoré como nunca, y me aguanté mucho tiempo el decírtelo porque no quería arruinar lo que estábamos viviendo.. Y resistí que salieras con otras personas, que me hablaras de tus historias. Y todo estaba medianamente bien.
La culpa la tuve yo, un día el amor que te tenía era tan grande que no aguantaba, empecé a ponerte antes que a todas las otras personas de mi vida. Y algo no estaba bien.
Pero creo que lo que más me dolió fue lo que todos decían, que nos veíamos increíbles juntos, que éramos una pareja ejemplar. Todos pensaban que éramos novios, que debíamos estar juntos. Me llenaron la cabeza y el corazón con esas ideas, pero tú jamás cediste ante ellas. Y me frustré al saber que nunca pasaría algo así entre tú y yo. Yo era tu amigo. Tu mejor amigo. Solo eso. Y nada estaba bien.
Y decidí cortar por lo sano. O no. Destruí todo lo que tenía que ver con nosotros, borré fotos, rompí cartas, eliminé toda evidencia de esos momentos que compartimos porque me dolía amarte. ¿Pero qué culpa tenías tú de mi locura? Nunca me pediste que hiciera tanto por ti. No me obligaste a quererte. Incluso intentaste convencerme de que no te amara. Pero ya no podía con eso, porque en un punto empecé a ponerte como prioridad en mi vida, incluso antes de mí. Y todo estaba mal.
Hoy te extraño. Hoy y todos los días, a todas horas te pienso y me consumen las ganas de llamarte. Pero ya no quiero, ya no puedo, ya no debo ceder, como tú no cediste antes. Estoy vivo aunque no me guste y tengo que aprovecharlo, porque a pesar de que fuiste toda mi vida por tres años, a pesar de todas las cosas que vivimos juntos, debo sacar lo mejor de todo esto. Creo que algo ahí está bien.
Y puedo decir que contigo aprendí mucho de mí. Aprendí de todo lo que soy capaz de lograr, de las cosas increíbles que puedo hacer con la motivación correcta. Puedo sacar adelante proyectos enormes, sacar sonrisas inesperadas, viajar dos horas para tener cinco minutos de plática y un cigarro, puedo hacer planes improvisados, regalar los detalles con más significado y mantener la cordura en los momentos más difíciles. Supongo que eso está muy bien.
Y me voy a quedar con todos los momentos que tuvimos porque sé que tú no los quieres. Y en especial voy a sonreír mucho al recordarte manejando con tu capa de Superman, créeme que en ese momento el que volaba era yo.
Gracias por tantas cosas, espero que me recuerdes como yo quería que me vieras, el incondicional que dio todo para verte sonreír. Y también espero que sepas que no me enojé contigo, que el reclamo que te hice era mi pretexto para huir. Siempre amé tu libertad y no fue mi intención que creyeras lo contrario.
Fuck you un chingo, por toda la vida, porque voy a cumplir mi promesa de quedarme contigo para siempre, aunque sea en el recuerdo, o en una película, o en un Ted que habla, o en un caballito de tequila.
No me olvides, ni olvides la forma en que te amé.
P.S. Esto era lo que quería darte de cumpleaños, no el coraje que te hice pasar:
http://betomoran.blogspot.mx/2013/11/cumpleanos_6.html
Te gustaba ir al cine tanto como a mí, cantar las canciones del momento, beber tequila derecho, abrazar poco pero bonito, desvelarte solo cuando valía la pena, cantar las de Chavela Vargas, bailar mal pero con ritmo, manejar, seguir manejando, el "cigui break", ver Los Simpsons todo el día comiendo palomitas, aventart palomitas en el cine, ir al autocinema, ir al teatro, ver a la gente pasar, viajar, tomar otro tequila, tuitear. Y todo estaba bien.
Me hacías tan feliz que me enamoré como nunca, y me aguanté mucho tiempo el decírtelo porque no quería arruinar lo que estábamos viviendo.. Y resistí que salieras con otras personas, que me hablaras de tus historias. Y todo estaba medianamente bien.
La culpa la tuve yo, un día el amor que te tenía era tan grande que no aguantaba, empecé a ponerte antes que a todas las otras personas de mi vida. Y algo no estaba bien.
Pero creo que lo que más me dolió fue lo que todos decían, que nos veíamos increíbles juntos, que éramos una pareja ejemplar. Todos pensaban que éramos novios, que debíamos estar juntos. Me llenaron la cabeza y el corazón con esas ideas, pero tú jamás cediste ante ellas. Y me frustré al saber que nunca pasaría algo así entre tú y yo. Yo era tu amigo. Tu mejor amigo. Solo eso. Y nada estaba bien.
Y decidí cortar por lo sano. O no. Destruí todo lo que tenía que ver con nosotros, borré fotos, rompí cartas, eliminé toda evidencia de esos momentos que compartimos porque me dolía amarte. ¿Pero qué culpa tenías tú de mi locura? Nunca me pediste que hiciera tanto por ti. No me obligaste a quererte. Incluso intentaste convencerme de que no te amara. Pero ya no podía con eso, porque en un punto empecé a ponerte como prioridad en mi vida, incluso antes de mí. Y todo estaba mal.
Hoy te extraño. Hoy y todos los días, a todas horas te pienso y me consumen las ganas de llamarte. Pero ya no quiero, ya no puedo, ya no debo ceder, como tú no cediste antes. Estoy vivo aunque no me guste y tengo que aprovecharlo, porque a pesar de que fuiste toda mi vida por tres años, a pesar de todas las cosas que vivimos juntos, debo sacar lo mejor de todo esto. Creo que algo ahí está bien.
Y puedo decir que contigo aprendí mucho de mí. Aprendí de todo lo que soy capaz de lograr, de las cosas increíbles que puedo hacer con la motivación correcta. Puedo sacar adelante proyectos enormes, sacar sonrisas inesperadas, viajar dos horas para tener cinco minutos de plática y un cigarro, puedo hacer planes improvisados, regalar los detalles con más significado y mantener la cordura en los momentos más difíciles. Supongo que eso está muy bien.
Y me voy a quedar con todos los momentos que tuvimos porque sé que tú no los quieres. Y en especial voy a sonreír mucho al recordarte manejando con tu capa de Superman, créeme que en ese momento el que volaba era yo.
Gracias por tantas cosas, espero que me recuerdes como yo quería que me vieras, el incondicional que dio todo para verte sonreír. Y también espero que sepas que no me enojé contigo, que el reclamo que te hice era mi pretexto para huir. Siempre amé tu libertad y no fue mi intención que creyeras lo contrario.
Fuck you un chingo, por toda la vida, porque voy a cumplir mi promesa de quedarme contigo para siempre, aunque sea en el recuerdo, o en una película, o en un Ted que habla, o en un caballito de tequila.
No me olvides, ni olvides la forma en que te amé.
P.S. Esto era lo que quería darte de cumpleaños, no el coraje que te hice pasar:
http://betomoran.blogspot.mx/2013/11/cumpleanos_6.html
No fear.
No le temo a la gran mayoría de las cosas. Y eso es gracias a ti.
No le temo a la oscuridad, pues los mejores momentos contigo los vivimos sin luz, sentados juntos.
No le temo a la soledad, porque a tu lado siempre me sentí solo, pero feliz.
No le temo al frío, pero sí me enoja lo que te provoca sentirlo.
No le temo a hacer cosas descabelladas, porque esa era nuestra forma de vivir.
Tampoco le tengo miedo a las personas, porque tú eres una de ellas y me diste grandes cosas.
No te tengo miedo. No te necesito para vivir y no hay nada que puedas hacerme que sea peor que tu ausencia.
No le temo a la mayoría de las cosas, pero entre las que sí me causan miedo estoy yo.
Me da miedo lo que puedo hacer ahora que no estás tú para salvarme.
No le temo a la oscuridad, pues los mejores momentos contigo los vivimos sin luz, sentados juntos.
No le temo a la soledad, porque a tu lado siempre me sentí solo, pero feliz.
No le temo al frío, pero sí me enoja lo que te provoca sentirlo.
No le temo a hacer cosas descabelladas, porque esa era nuestra forma de vivir.
Tampoco le tengo miedo a las personas, porque tú eres una de ellas y me diste grandes cosas.
No te tengo miedo. No te necesito para vivir y no hay nada que puedas hacerme que sea peor que tu ausencia.
No le temo a la mayoría de las cosas, pero entre las que sí me causan miedo estoy yo.
Me da miedo lo que puedo hacer ahora que no estás tú para salvarme.
Incinerar.
¿De qué me sirve quemar tus fotos si es en las emociones donde me dueles? ¿A ésas dónde las entierro? ¿Cómo las incinero?
lunes, 10 de marzo de 2014
Más cosas rotas.
El problema de las cosas rotas es que a veces no las arreglamos. Y no es por falta de conocimiento, simplemente no queremos hacerlo. Y las dejamos ahí en el rincón, acumulando polvo y sirviendo como adorno en nuestro paisaje, como si de verdad sirvieran de algo. Y un día, de la nada, caminando descalzos pisamos una de las partes rotas. Y duele. Y nos preguntamos si debemos tirar eso que rompimos. Y una vez más dejamos de lado la opción de repararlo... Se los digo yo que he vivido poco tiempo pero muchas cosas, todo lo que rompemos debe arreglarse al momento, porque si no lo hacemos pronto, nunca más lo haremos, y esas piezas rotas nos pueden causar mucho dolor en el futuro...
sábado, 8 de marzo de 2014
Locos de amar.
¿Y qué si estamos locos de amar? Vamos por la vida sonriendo a quien nos gusta, ya sea por sus ojos o por la forma en que toma de la mano a alguien más. Lo nuestro es abrazar, morder cuando besamos, sentarnos sin decir nada y sin mirarnos y sin estar en el mismo lugar, dejamos que nuestros sueños separados coincidan si se les da la gana.
Nos amamos cuando estamos libres y solo nos atamos al hacer el amor y al dudar de nosotros mismos. Somos todo aquello que en las historias de amor nadie te va a contar.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Por eso hago todo a solas.
Hago cosas solo porque así nací y así me voy a morir. No tiene nada que ver el hecho de que la sociedad me desagrade o que tenga pocos y muy ocupados amigos. Si lo miramos de forma poética, mi soledad es eso que me mantiene libre de compartir la gran variedad de cosas malas que se cruzan en mis días.
Hago cosas solo porque quiero mucho a la gente que en verdad quiero, y no quiero compartir con ellos mi mala suerte.
Hago cosas solo porque quiero mucho a la gente que en verdad quiero, y no quiero compartir con ellos mi mala suerte.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
