lunes, 30 de septiembre de 2013

Eran buenos tiempos.

Recuerdo esas mañanas de aire frío y pies cálidos, abrazado a ti y a tu cabello enmarañado. Recuerdo esos desayunos improvisados, los besos en la frente y el abrazo nervioso, la llamada espontánea y el mensaje lleno de caritas felices.

Recuerdo que a cada invitación preguntaba si podía ir acompañado, el buscar asientos contiguos en el cine, pero en las filas más alejadas a la pantalla. Recuerdo todas las películas que vimos juntos, y las que no vimos también.

Eran buenos tiempos aquellos donde ocupabas mi vista por completo, nublabas mi mente con sonrisas y voces fingidas. Manejar tomados de la mano.

Eran buenos tiempos aunque siempre estaba yo en segundo lugar, aunque solo me buscabas cuando no tenías con quien pasar la noche, aunque mirabas a mis amigos aunque yo estuviera frente a ti.

Hoy casi no me duele el recordarte, aún te veo de vez en cuando, sonreímos un poco al escuchar nuestras canciones. Nos estamos olvidando juntos.

Sí, eran buenos tiempos.
Pero ahora soy libre.
Ahora son tiempos mejores.

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