Hay un punto en la vida donde solo necesitas silencio, porque todas las palabras de aliento te las sabes de memoria y te has dado cuenta que no sirven, que no eres esa gran persona que te dicen que eres, que no eres tan duradero como un "por siempre", que la incondicionalidad no se inventó para los humanos.
A veces lo mejor para estar no estar peor es no escuchar...
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