viernes, 28 de junio de 2013

Vida 2.0

Miedo.
Es lo que siento cuando suena "La bamba" en mi teléfono mientras vibra como poseído. Ya no sé en qué foto me etiquetaron, qué cosa me comentaron o a qué evento me invitaron, la verdad esto pasa todo el día, todos los días.
Parece que hay un selecto grupo de personas en este mundo que recibe algún tipo de recompensa por llenarnos a nosotros, simples mortales, de spam y fotos en las que NO salimos.
No sé si lo sabían, pero las páginas del estilo de "Mi mamá también me pegaba con el cable de la plancha" perciben dinero por los likes y shares que les damos, así funciona Facebook, recolectando información de nuestros gustos; por eso cada tanto vemos imágenes de niñas con cáncer a las que Televisa les dará un peso por cada "Me gusta" o las clásicas cadenas de "Whatsapp será de pago si no reenvías esta cadena" o "MSN cerrará pronto". Oh, esperen, eso ya pasó... ¿QUIÉN CHINGADOS NO REENVIÓ ESE PAR DE CADENAS? (lapsus).
El punto es que esto no es vivir. No imagino a mi abuelo gritándole a Petra que andaba en el cerro con Pánfilo y tres personas más. Mucho menos puedo pensar en mi abuela tomando una foto de su caldo de puerco para presumirla a sus amigas en el rancho.
Las redes sociales nos han ayudado mucho a conocer personas nuevas, a mantener contacto con amigos que ahora viven lejos, a platicar por webcam con nuestros familiares incómodos, a conocer cosas que la televisión no quiere/puede/debe mostrar, pero también nos ha robado la vida.
Hoy en día, si no hay foto no hubo fiesta; si no avisas que estás en el gym la rutina no funciona...

Un día voy a apagar mi teléfono, dejaré de escuchar todas esas notificaciones absurdas y dejaré de escribir cada cosa que me encuentro, con un poco de suerte no moriré. Pero no será hoy, porque precisamente hoy me traje la lap al antro y estoy a punto de beberme unos chupitos. Like si quieres que te invite uno, comparte si quisieras estar aquí.



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